La menopausia es una etapa natural en la vida de las mujeres, marcada por una disminución en la producción de estrógenos. Aunque suele asociarse con síntomas como los sofocos o la osteoporosis, también tiene un impacto directo en la salud del pie, una parte del cuerpo que suele pasar desapercibida, pero que juega un papel fundamental en el bienestar general y la movilidad diaria. En este artículo del Colegio Oficial de Podólogos de Castilla-La Mancha te contamos cómo te afecta.
Cambios hormonales en la menopausia
La reducción de estrógenos durante la menopausia provoca una disminución de la densidad ósea, lo que incrementa el riesgo de fracturas en huesos pequeños como los del pie. Además, los tejidos conectivos, como los ligamentos y tendones, pueden volverse menos elásticos, lo que favorece la aparición de dolores articulares, fascitis plantar o espolones calcáneos. Por último, también es frecuente que se produzcan cambios en la circulación, dando lugar a pies más fríos, hinchazón o sensación de pesadez.
Biomecánica en la menopausia
Con la edad y los cambios hormonales, se pueden modificar los patrones de marcha. La disminución del colágeno y la alteración de la musculatura afectan al sistema de apoyo del pie, provocando colapsos del arco plantar o desviaciones como el juanete. Además, es común que se desarrollen callos, durezas o sobrecargas en zonas que antes no generaban molestias. Todos estos cambios afectan directamente a la biomecánica y pueden limitar la movilidad si no se abordan a tiempo.
Calzado en la menopausia
Para terminar, durante la menopausia, muchas mujeres notan que su pie cambia de forma o tamaño, generalmente aumentando en anchura. Esto obliga a revisar el tipo de calzado que se utiliza. Por ello, usar zapatos estrechos, de tacón alto o sin sujeción adecuada puede agravar los problemas descritos. Un calzado cómodo, con buen soporte y materiales transpirables es fundamental para prevenir lesiones y mejorar la calidad de vida en esta etapa.
En definitiva, estos son los principales cambios que afectan al pie durante la menopausia. En el caso de que los identifiques en tus pies, lo más recomendable es que acudas a tu podólogo de confianza para que busque la solución más adecuada para ti.



